Mesa Redonda: Vestir la historia en ‘La Bola Negra’

El equipo de Vestuario de ‘La Bola Negra’ revela en UDIT cómo vistió tres épocas de la historia

  • 22 de octubre de 2026
  • 9 minutos
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Ana López Cobos, Diseño de Vestuario en La Bola Negra; Luis Maro, Supervisor de Figuración y alumni del Grado en Diseño de Moda de UDIT; y José Cobo, Jefe de Taller y también alumni de la mencionada titulación; han protagonizado la Mesa Redonda ‘Vestir la Historia en La Bola Negra’, celebrada en la universidad.  

UDIT, Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología ha recibido este miércoles 21 de octubre en su Campus de Diseño e Industrias Creativas a parte del equipo de Vestuario y Figuración de La Bola Negra, la película de Javier Ambrossi y Javier Calvo que se ha convertido en el fenómeno cinematográfico del momento.  

Ana López Cobos, Diseño de Vestuario; Luis Marlo, Supervisor de Figuración y alumni del Grado en Diseño de Moda; y José Cobo, Jefe de Taller y también alumni de esta titulación; han protagonizado la Mesa Redonda ‘Vestir la Historia en La Bola Negra’, organizada por el Área de Moda de la Universidad en el marco del ciclo de conferencias About Fashion y moderada por María de los Llanos Domínguez, Directora del Grado en Gestión y Comunicación de la Moda. 

En ella, han repasado todo el proceso desde la ideación hasta el rodaje, cómo fueron dándole forma al universo en el que se sumerge el espectador, pasando por las tres épocas a las que se viaja durante el largometraje: 1932, 1937 y 2017. Así, han rescatado anécdotas, retos y recuerdos del trabajo de investigación, que han permitido a los asistentes conocer todo lo que hay detrás de la que ya es una de las 5 películas más taquilleras de la historia de España.  

Un guion que les atrapó 

“Sabíamos que los chicos (los Javis) estaban preparando algo”, ha explicado Ana López Cobos sobre cómo llegó a ella el proyecto de La Bola Negra. “Nos llegó el guion al Director de Arte, al Director de Fotografía y a mí. En ese momento, ni siquiera estaba terminado, tenía unas 100 páginas y yo se las leí a Luis (Maro). Terminamos de leerlo en un viaje de Pamplona a Madrid, y la sensación fue como si viera la película. Mientras leíamos el guion pensábamos “madre mía, qué dimensión tiene esto”… La figuración es un personaje más. Era mucha responsabilidad porque la sensación que tuve al leer fue como si viera la película, sólo faltaba materializarlo”. 

Por su parte, José Cobo ha recordado cómo recibió el proyecto con ilusión: “Ana me dijo que había un proyecto de época, y a mí la época, recrear, me fascina. Y dije que sí. Estaba con otra cosa, la dejé y me fui ciegamente con Ana”. Una apuesta que comprendió que era ganadora en cuanto pudo acceder al guion: “fue como un libro de esos que te enganchan y no puedes dejar de leer”.  

“Yo tenía mucha responsabilidad, porque era la época de los años 30, recreación de vestuario y, al final, mucha investigación. Le pregunté a Ana qué tenía que leer, ver y estudiar, quería dar la talla porque nunca había hecho un proyecto de esa época”, comentaba.  

En el caso de Luis Maro, precisamente esa etapa de investigación y documentación fue todo un sueño, tal y como ha confesado. “El cine bélico me apasiona. Y llegó esto y empecé a buscar, sobre todo, libros fotográficos, para ver de cerca todos los detalles. Lo que le interesa mucho a Ana es el naturalismo, que veas a la persona y te la creas, no ver algo planchado y perfecto. Me obsesioné con eso, iba a comprar fotos al Rastro… A mí ese mundo biblioteca me gusta mucho. La investigación es muy bonita en proyecto así, porque le aporta mucha riqueza”.  

La construcción de tres universos 

La Bola Negra se estructura en tres líneas temporales: la primera de ellas desarrollada en 1932, la segunda en 1937 y la última en 2017. Por ello, el equipo de Vestuario y Ambientación tuvo que crear tres universos, cada uno de ellos con sus características propias de la época, lo que, sumado al gran número de figurantes y la complejidad de algunas de las escenas, supuso un gran reto.  

Para ello, hubo un importante trabajo de confección, pero también se trabajó con alquiler de vestuario -sobre todo de uniformes- y una parte de compra. “Hay un grueso muy grande de alquiler, que es un poco la estructura del proyecto, porque era tal el volumen de figuración…. Pero los protagonistas se han trabajado más desde la confección, quitando un poco la parte de uniformidad”, ha explicado Ana López Cobos.  

Una práctica, la del alquiler, que vino dada sobre todo por el tiempo limitado del que se disponía, tal y como ha señalado Ana durante la mesa redonda: “empezamos en mayo, en junio ya estaba casi todo el equipo incorporado y empezábamos en agosto a rodar. Además, había una pata muy importante del equipo, Ambientación, a la que teníamos que pasar todo lo que generábamos”. 

“Los tiempos son súper exigentes”, mencionaba José Cobo, “si el día 27 entran 20 prendas, pero para el 25 te piden otras 10… El taller colapsa. Yo me acuerdo que, con el bombardeo, había un determinado número de impactos. Y había muchas prendas que tenían que estar duplicadas. Eso generó que tuviéramos que contar con talleres externos”.  

Como reto añadido, Luis Maro ha confesado que el stock de uniformes en España durante el verano del rodaje fue más corto de lo esperado: “en ese momento todo el mundo estaba haciendo películas de la Guerra Civil”, ha mencionado entre risas. “Teníamos algo más de 100 uniformes para todos los figurantes… Y hubo un momento en el que nos dimos cuenta de que no había tallas para todos. Pero entonces pensamos en que en esa época estaban todos desnutridos… Al final era un contexto de guerra. Así que decidimos tirar con ello, por eso, de repente, se va a alguien con el uniforme con un cinturón súper fruncido o que le queda muy grande… Pero, claro, hay que pensar que llegaban a ponerse el uniforme de compañeros que habían fallecido”.  

Dos piezas únicas 

Dos de las prendas que se confeccionaron específicamente para La Bola Negra fueron el batín y el vestido blanco que luce Penélope Cruz. El primero de ellos surgió de un hallazgo que hizo el propio José Cobo en Tejidos Julián Sánchez, una tienda situada en Madrid que le descubrió Maruca García, directora del Área de Moda de UDIT, durante sus años de estudiante en la Universidad.  

“Fui un día y me enseñaron unos tejidos en el almacén, que está en su sótano. Vi aquello… Seda estampada, con bordado… Y le dije a Ana que era perfecto para un batín. Pero no le llegaba la foto, porque estábamos en el sótano. Y entre que subí a enviarlo y bajé… ¡Ya había una persona que me quería quitar la tela! Pero la conseguí, había muy poquito, un medio y medio o dos, y daba justo para el batín. A Penélope le fascinó y, de hecho, se lo ha quedado”.  

Por su parte, el vestido blanco, en un inicio, la idea era que lo confeccionara un diseñador internacional. Pero, de nuevo, por los tiempos fue imposible. Por ello, Ana López Cobos trabajó en diferentes figurines, que cubrían los distintos estilos de la época, y fue la propia Penélope la que escogió este diseño entre todas las opciones.  

“El reto era encontrar el tejido. Lo encontramos Armando Sánchez y yo. Nos fuimos a ver diferentes tiendas y dimos con un tejido al que siempre volvíamos. Es como que, a veces, las cosas surgen un poco por sí solas”, ha comentado la diseñadora.  

Una experiencia única e inesperada 

Si hay algo en lo que coinciden Ana López Cobos, Luis Maro y José Cobo es en la sorpresa y el orgullo que supone para ellos formar parte de este proyecto y ver hasta dónde está llegando.  

En el caso de Ana, tiene claro qué ha sido lo más especial de la experiencia: “el equipo que he tenido ha sido un sueño. Tener un taller, el equipo de Ambientación, el de Figuración, el de Actores… Hubiera seguido rodando toda mi vida. (…) De la película, me quedo con el teatro y con todo el mundo de Nené, tenía muchas ganas de que llegara”.  

Por su parte, Luis Maro ha destacado la confianza y la seguridad que le ha aportado trabajar con Ana, así como sus experiencias previas: “cuando trabajas y sientes que confías en ti, hay una parte de trabajar que es muy distinta. Ya sientes que estás yendo con un peso menos, no tienes miedo, no tienes inseguridades, eres capaz de transmitir con calma cuando algo no va bien… En este caso yo sentía esa confianza. (…) De La Bola Negra como película, la parte actual es la que más me enamoró, porque no trabajé tanto en ello. Hay una cosa que, por color, me encanta: el abrazo que se dan al final Alberto y su pareja me parece cromáticamente precioso”.  

Finalmente, José Cobo ha hablado no sólo de la acogida, que le ha emocionado especialmente, sino también de la versatilidad del proyecto: “un día estabas haciendo calzoncillos y al día siguiente el batallón de modistillas. Ha sido increíble. Nos parece todavía un sueño, nunca nos imaginamos, cuando estábamos grabando, que estaríamos donde estamos ahora mismo. (…) Me quedo con la parte de Granada, con ese Carlos saliendo de Granada, esa figuración maravillosa, los marineros, las señoras con peineta, cuando entra al Casino… Esa parte de Granada me fascina, tengo un recuerdo precioso porque es en la que más ropa confeccionada hay”.  

Unas palabras que han resonado especialmente en los asistentes, que han podido verse reflejados en unos Luis y José que hace tan solo unos años estaban sentados al otro lado, en las butacas del Auditorio, imaginando cómo sería su futuro. Y que, durante la mesa redonda, han aprovechado cada oportunidad no sólo para animarles, sino para aconsejarles y compartir la importancia de escuchar a sus profesores y de tener paciencia durante el camino.