"Es fundamental que un estudiante de tecnología tenga una visión de negocio"
Gustavo Bermejo reúne dos perspectivas que no siempre coinciden en el aula: la experiencia de quien ha desarrollado buena parte de su carrera en empresas tecnológicas y la mirada del docente. Doctor por la Universidad Politécnica de Madrid, ha ocupado puestos de responsabilidad en compañías como Acome, Philips y Rohde & Schwarz, además de acompañar durante más de veinte años a emprendedores y startups.
Actualmente traslada esa trayectoria a las aulas de UDIT, donde imparte Estadística y Probabilidad en los grados de Ciencia de Datos y Desarrollo Full Stack.
Tal y como explica en esta entrevista, los futuros profesionales de la tecnología deben comprender el negocio, interpretar las necesidades de los usuarios y aprender a desenvolverse en un mercado laboral cada vez más condicionado por la inteligencia artificial.
Además reflexiona sobre los errores más habituales al emprender, la relación entre universidad y empresa y la formación que necesitan los estudiantes para convertir el conocimiento técnico en innovación real.
Has desarrollado buena parte de tu carrera en empresas tecnológicas ¿Qué aprendiste en ese entorno profesional que hoy consideras especialmente valioso trasladar a los estudiantes universitarios?
Que la tecnología per sé, incluso en mercado puramente tecnológicos, es un elemento competitivo más en un abanico de instrumentos que la empresa tiene para posicionarse y obtener beneficios en un mercado. Por lo tanto, también debe ser capaces de desarrollar otras competencias empresariales, como la comercial, la financiera, la de aprovisionamiento, etc.
En suma, que como decimos los “telecos”, deben ser ingenieros de banda ancha, de mirada amplia y no de nicho. Esto incluye tener una mentalidad global y cosmopolita pues los entornos son internacionales y sólo con saber idiomas no es suficiente.
Además, deben ser conscientes que cuando finalicen sus estudios de grado, este no es el hito final de su formación, sino la puerta de entrada para convertirse en profesionales. Es un camino largo dónde se van a tener que adaptar constantemente a cambios en el mercado, lo que requiere formación permanente a lo largo de toda su vida laboral.
Actualmente impartes Estadística y Probabilidad en los grados de Ciencia de Datos y Desarrollo Full Stack. ¿Cómo conectas materias aparentemente muy técnicas con problemas reales de empresa y con la toma de decisiones profesionales?
La actividad empresarial se desarrolla cada vez más en un entorno VUCA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo). A veces no se tienen todos los datos, y a veces, se tienen demasiados (infotoxicación) lo que dificulta pasar de los datos a la información y de esta al conocimiento.
La Estadística es una herramienta que ayuda a acotar y adaptarse a un entorno VUCA. Es una disciplina totalmente transversal, con una aplicación directa tanto a las señales de un sistema de comunicación, a un sistema de percepción, a un modelado de funcionamiento de servidores computacionales, como a mercados financieros y tareas de previsión de ventas.
Llevas más de veinte años como mentor de emprendedores, programas MBA y startups. ¿Qué errores se repiten con más frecuencia cuando alguien con una buena idea tecnológica intenta convertirla en un producto o negocio viable?
El error fundamental es pensar que el producto o servicio desarrollado es suficiente para sacar la startup adelante. Muchos emprendedores no entienden por qué no venden, por qué los clientes no se lanzan a por su producto cuando es super innovador y tiene tantas ventajas.
Les cuesta mucho ponerse en la “piel” del cliente para conocer cuáles son sus necesidades, cómo este toma sus decisiones, su estrategia…en suma, no se plantean cómo su producto puede crear valor para el cliente pero a través de los ojos del cliente, no a través de la mirada “enamorada” del emprendedor.
Además, cuando comienzan no se imaginan que habrá otras funciones que van a tener que desarrollar, algunas de ellas más importantes que el propio producto/servicio desarrollado como son la financiación, implementar la estructura de la empresa, conseguir partners, etc. En definitiva, sólo ven la punta del iceberg (su producto innovador), cuando el bloque mayor de hielo está debajo de la superficie del mar.
Otro error frecuente es confundir el perfil personal y profesional propio que tiene el potencial emprendedor. Muchas personas piensan que por que les apasiona crear producto/innovar su perfil es el de emprendedor, cuando muchas veces no lo tienen; tienen un perfil más cercano al de inventor-innovador que es diferente al de emprendedor. Ni la actividad real a llevar a cabo, ni las características y gustos personales, ni la formación requerida son las mismas.
Es fundamental empezar a preguntarse a uno mismo y honestamente si se tiene un perfil de emprendedor y no dejarse arrastrar por modas propagandistas sobre el emprendimiento.
Desde tu experiencia, ¿qué debería hacer mejor la universidad para acercarse a las empresas y qué deberían entender mejor las empresas sobre el papel que puede desempeñar una universidad en innovación?
Aunque ya se hace desde la universidad, creo que esta debería realizar una actividad de difusión en las empresas más intensa, no sólo promocionando su marca, sino explicando cómo las titulaciones que imparten pueden ayudar a las organizaciones a mejorar su posicionamiento e incrementar sus beneficios.
Ser más didáctica al explicar por qué la universidad como institución encaja con la empresa, del por qué la empresa debe ver a la universidad como un socio más en su actividad, como un vivero tanto de personas cualificadas como de proyectos. Y además debe hacerlo de una forma individualizada para cada empresa con la que quiera trabajar.
También considero importante que las universidades expliquen el perfil de alumno que forman, tanto a nivel personal (valores, ética…) como a nivel profesional, pues cuando una empresa contrata a un estudiante, entiendo que pretenden que se integre y que “viva la empresa”, que la sienta como propia, así que de alguna manera hay que medir las posibles relaciones que se van a establecer.
Por otra parte, me parece alarmante que desde muchas empresas no se sepa lo que cada titulación imparte, y no hablo de asignaturas, si no de las fortalezas técnicas y complementarias que estas desarrollan en los estudiantes. Esto no solo es tarea del departamento de recursos humanos de una organización. También es interesante considerar cómo son los proyectos que han de desarrollarse entre empresa y universidad. Aquí la universidad puede aportar una mirada más reflexiva y estratégica. Muchas veces las empresas pierden esta visión a largo plazo debido a la presión a corto. La universidad puede actuar como “vigilante tecnológico” de la empresa.
¿Qué importancia tiene hoy para un profesional tecnológico entender también de negocio, mercado y necesidades reales de los usuarios?
Me parece fundamental y de hecho desde la primera clase, sea de Estadística, sea de Diseño o sea de Sistemas de IoT es algo que les recalco a mis alumnos.
Un ingeniero debe ir más allá de la ciencia pura, debe tener en cuenta que el proyecto que gestiona o el producto que desarrolla debe estar orientado a que la empresa de una forma u otra, a corto, medio y largo plazo obtenga beneficios. Si no hay beneficios, no tiene sentido un desarrollo tecnológico.
Este es el concepto fundamental de la “innovación” y es lo que la diferencia de la I+D. El desarrollo debe ser el medio para obtener ingresos y por lo tanto, debe adaptarse a los clientes a los que va dirigido, a los recursos que la empresa tiene o puede desarrollar, a las capacidades de fabricación, a la política comercial y de marketing…etc. Es decir, debe encajar como una pieza de alta precisión en un reloj.
¿Cómo crees que debería cambiar la formación universitaria para preparar a los estudiantes para empresas en las que cada vez trabajarán más junto a sistemas de IA?
Aunque a priori pueda parecer contradictorio, creo que hay que poner más acento en una formación de base académica potente, más generalista y menos de visi ón de nicho. Una formación holística, algo que los ingenieros entendemos como orientada a desarrollar una mentalidad de sistemas.
El alumno debe entender que la IA es una realidad que ha venido para quedarse y que le puede ayudar a co-crear y desarrollar tecnología. Es una herramienta que ayuda a innovar, reduciendo el coste y los procesos tediosos. Pero el elemento fundamental es y debe seguir siendo la persona, el alumno.
Debemos formarles para que entiendan que cuando utilizan una IA, tenemos un elemento mediador entre ellos y el mundo. Deben ser conscientes en todo momento de las limitaciones y ventajas de la IA, de cómo funciona, de cómo puede cambiar su visión del mundo y de cómo el alumno se relaciona con este.
La IA les va a aportar potencia de cálculo y a “industrializar” procesos repetitivos, pero va a ser su formación de base académica sólida y de alta calidad, la que les permita dotar de sentido y significado aquello que diseñen. Y esto es formación holística de alto nivel, que debe incluir la ética y la responsabilidad.
Después de tantos años trabajando en empresas y ahora también desde la docencia, ¿qué consejo profesional das a tus estudiantes cuando empiezan a pensar en su entrada en el mercado laboral y qué te habría gustado saber a ti al comienzo de tu carrera?
Es difícil resumir lo adquirido después de tantos años de experiencia profesional, pero quizás lo que siempre les aconsejo es que antes de dirigirse hacia un tipo de puesto o empresa concreta, se tomen el tiempo suficiente para reflexionar sobre sus capacidades personales y lo que de verdad les apasiona, y que primen esto por encima de la retribución o del nombre de la empresa que a priori les atraiga.
Al mismo tiempo, les digo que no se deben cerrar a empresas, actividades o sectores sobre los que inicialmente no tienen puesto su foco de interés. Muchas veces la vida te ofrece opciones mejores que las que habías considerado inicialmente y que quizás sean ideas preconcebidas que no se ajustan a la realidad.
Les insisto en que se esfuercen y dediquen tiempo en realizar un trabajo exploratorio de las distintas opciones y que tengan la mente bien abierta. A partir de aquí, que sean conscientes que esto sólo es el comienzo de su vida profesional, que confíen en sí mismos sin ser prepotentes, que salgan al campo y disfruten del partido. Les digo que apliquen los conocimientos adquiridos, que actúen de una forma honesta y que tengan siempre la mente abierta para aprender de los buenos profesionales con los que van a tener el privilegio de trabajar.
