UDIT Conecta: Entrevista con lluis altés, global sales director en broadcom
En UDIT, Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología, creemos que la conexión real con la industria es una parte esencial de nuestro modelo académico. Por eso nace UDIT Conecta, una nueva serie de entrevistas en vídeo con líderes tecnológicos que están definiendo el presente y el futuro de la innovación.
Este nuevo espacio, conducido por el periodista Alberto Iglesias, periodista de Disruptores en EL ESPAÑOL, busca generar conversaciones de alto valor sobre las tecnologías más disruptivas del momento, pero también sobre otros temas que afectan a industria y universidad, como regulación, innovación o desarrollo de talento.
La primera entrevista ha contado con Lluís Altés, Global Sales Director de Broadcom, quien comparte una visión clara y pragmática sobre el momento actual de la inteligencia artificial y los desafíos estructurales del ecosistema tecnológico europeo.
Adiós a los perfiles genéricos de IA
Para Lluís Altés, la Inteligencia Artificial ya no es una promesa aislada ni un departamento aparte: cada vez más, se encuentra embebida en el stack tecnológico de las empresas.
Por eso, advierte, el mercado no busca perfiles genéricos “de IA”, sino profesionales capaces de hacerla funcionar en distintos entornos y casos de uso diferentes. Ingenieros de datos que construyan el sustrato informacional, expertos en ciberseguridad y gestión de riesgos que garanticen cumplimiento y resiliencia, o especialistas en modernización de infraestructuras que permitan desplegarla con eficiencia. La demanda real no gira en torno al discurso, sino a la capacidad de llevar la IA a producción con garantías.
Sin embargo, el contexto invita a la prudencia. El mercado sigue concentrado en pocos actores globales y persisten dudas regulatorias, económicas y estratégicas. Lo cierto es que en estos momentos, aunque muchas compañías experimentan con la IA en ámbitos periféricos, todavía estamos lejos de aplicarla con garantías en los procesos que generan ingresos críticos. Así, este experto comenta que entre la presión directiva por “hacer IA” y la tentación de maquillar tecnologías existentes como si fueran revolución, proliferan los proyectos dispersos. La metáfora que utiliza Altés es clara: tener un Ferrari no sirve de nada si no hay piloto ni circuito preparado.
Ciberseguridad y regulación en Europa
En paralelo, comenta que en el desarrollo de software, la ciberseguridad ha dejado de ser un complemento para convertirse en un principio fundacional. Diseñar la seguridad desde el origen (y no añadirla después) es la única forma de reducir la superficie de ataque en un entorno cada vez más expuesto. A ello se suma la cuestión estratégica de la soberanía del dato y la dependencia de proveedores extranjeros, un riesgo que Europa no puede ignorar si aspira a autonomía tecnológica.
Precisamente Europa, señala, necesita encontrar un equilibrio entre regulación y ambición. Defender un posicionamiento ético, afirma, no implica renunciar a la escala. La brecha en inversión en áreas como la producción de semiconductores frente a Estados Unidos o Asia evidencia que competir exige mayor determinación financiera y foco industrial.
De cara a los próximos años, Altés anticipa la consolidación de la IA agéntica (más orientada a la acción que a la mera generación de contenido) y un modelo cloud cada vez más híbrido. La tecnología, insiste, debe elegirse por su capacidad para generar negocio, no por tendencia.
En este escenario acelerado, el directivo concluye que la formación continua y la conexión entre universidad y empresa resultan determinantes. Actualizar conocimientos cada pocos años y desarrollar habilidades de comunicación y visión estratégica será tan importante como dominar la parte técnica.
