UDIT TECH Talk: El nuevo rol del desarrollador en la era de la IA Generativa
De programadores a arquitectos de soluciones. Cómo la IA está redefiniendo el desarrollo Full-Stack
La irrupción de la Inteligencia Artificial Generativa está transformando de forma profunda el desarrollo de software y, con ello, el perfil profesional del desarrollador. Esta fue la premisa central de la UDIT TECH Talk “El nuevo rol del desarrollador en la era de la IA Generativa”, una mesa redonda celebrada en el Campus de Tecnología, Innovación y Ciencias Aplicadas de UDIT que reunió a expertos del ámbito académico, corporativo y startup para reflexionar sobre cómo herramientas como GitHub Copilot, ChatGPT Codex o Claude están desplazando el foco desde la escritura de código hacia el diseño, la gobernanza y la orquestación en la toma de decisiones.
El encuentro dejó claro que no estamos ante un fenómeno pasajero, sino que representa todo un cambio de paradigma que afecta a la productividad, la formación, la seguridad, la propiedad intelectual y, sobre todo, a las competencias que definirán al desarrollador del futuro.
Moderada por Pepe Marqués, decano de la Facultad de Tecnología e Innovación de UDIT, contó con la presencia de Sergio Chico, Corporate Partner en NFQ; David Nogueras, Head of Artificial Intelligence and Analytics en Gangkhar; Ángel García Lora, Head of Data & IA en Mobility en Moeve; y Fernando Blázquez, director del Grado en Desarrollo Full-Stack y del grado en Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial en UDIT.
Productividad, eficiencia… ¿y pereza?
Uno de los primeros debates abordó uno de los debates que más se repiten a la hora de analizar nuestra relación con la inteligencia artificial: ¿la IA nos hace más productivos o más "perezosos"? Para Sergio Chico, el matiz es clave. “La IA no incrementa tanto la productividad como la eficiencia. Reduce el tiempo dedicado a la sintaxis y libera espacio mental para lo verdaderamente importante: la lógica, el entendimiento del negocio y la innovación”, explicó. No obstante, advirtió de un riesgo claro: “En manos de perfiles acomodados, la IA puede convertirse en una herramienta para hacer menos, no para hacer mejor”.
Desde una visión complementaria, David Nogueras señaló que la IA puede generar una falsa sensación de rapidez a corto plazo. “Si no hay pensamiento crítico detrás, el resultado será mediocre. El prompting requiere esfuerzo, estructura y lógica. Sin eso, todos acabaremos usando las mismas herramientas y obteniendo los mismos resultados”, afirmó. Y, desde el ámbito corporativo, Ángel García Lora" aportó una perspectiva operativa: “La IA elimina fricción y acelera el desarrollo, pero no acelera el pensamiento. Si el desarrollador se queda en el código y no en la arquitectura, la escalabilidad o el mantenimiento, está delegando su responsabilidad en la máquina”.
El desarrollador ante la transformación digital
La conversación derivó rápidamente hacia cómo deben adaptarse los profesionales (y futuros profesionales) a este nuevo contexto. En este sentido, Pepe Marqués planteó el reto de forma directa: cómo gestionar el miedo de los desarrolladores ante una tecnología que parece redefinir su función.
Para Sergio Chico, la respuesta está en la evolución natural del rol: “Antes se aprendía sintaxis junto a un arquitecto senior. Hoy hay que aprender lo que yo llamo ‘ingeniería de intenciones’: saber qué preguntar a la IA, con qué restricciones y con qué objetivos”. En su opinión, el valor del desarrollador desplaza un tanto su foco hacia la capacidad de diseñar, decidir y validar.
Desde el ámbito académico, Fernando Blázquez tiene claro que "la IA es un asistente, no un sustituto. El estudiante tiene que pilotar la herramienta, no dejarse llevar por ella”. Blázquez insistió en que la universidad debe formar en criterio, creatividad y pensamiento crítico, no solo en el uso instrumental de la tecnología.
Seguridad y propiedad intelectual: los riesgos invisibles
Uno de los bloques más relevantes de la mesa fue el dedicado a los riesgos asociados al uso de IA generativa, especialmente en lo relativo a su uso seguro, una vez que se decide llevar un proyecto a la fase de producción. Ángel García Lora explicó cómo se gestiona esta realidad en entornos corporativos exigentes: “No importa tanto de dónde venga el código como que pase nuestros estándares de calidad, compliance y seguridad. La responsabilidad final siempre es humana”.
Fernando Blázquez hizo hincapié en que “la IA genera a partir de lo que conoce. No sabemos qué patrones sigue ni si el resultado puede ser un plagio. Por eso es fundamental enseñar a contrastar, validar y entender los riesgos que puede incluir en su entrenamiento”. En este sentido, destacó la importancia de reforzar contenidos de legislación aplicada a la tecnología, un aspecto cada vez más crítico en la formación de los futuros profesionales.
La mesa también miró más allá del presente inmediato. Sobre la posible llegada de la IA General (AGI), David Nogueras se mostró escéptico: “Los modelos actuales predicen a partir del pasado. No son creativos. La computación cuántica aumentará la capacidad de procesamiento, pero no resolverá el reto de que la Inteligencia Artificial pueda tener inteligencia en el sentido humano”.
Sergio Chico, tal vez más optimista, comparó el momento actual con grandes revoluciones históricas: “Estamos viviendo una transformación social equiparable a la revolución industrial. No porque la IA sea perfecta, sino porque es una solución democratizada, accesible." Ángel García apuntó a otros campos donde la IA ya está teniendo un impacto radical, como la salud o la longevidad, pero alertó también sobre la necesidad de una adaptación social progresiva. En esta línea, Fernando Blázquez advirtió de un riesgo emergente: “La IA empieza a ocupar espacios emocionales y sociales. Si no trabajamos las habilidades blandas, podemos perder capacidades fundamentales como la negociación, el trabajo en equipo o la empatía”.
Una oportunidad histórica
La primera UDIT TECH Talk concluyó con una idea compartida por todos los participantes: la IA no reduce el valor del desarrollador, lo redefine. El profesional del futuro será menos ejecutor y más estratega; menos “escritor de código” y más arquitecto de soluciones, con una fuerte base técnica, pero también con visión de negocio.
Como sintetizó Pepe Marqués, “vivimos un momento privilegiado para innovar, pero también una gran responsabilidad formativa”. En ese equilibrio entre tecnología, pensamiento crítico y valores se sitúa el papel de UDIT como institución académica comprometida con el futuro del sector tecnológico.
