UDIT acerca investigación e industria en la presentación del Catálogo de Buenas Prácticas 2026 del Observatorio Textil y Moda
La participación en la mesa redonda 'De los retos a las soluciones’ puso el foco en las nuevas expectativas de la industria hacia la universidad: talento, investigación aplicada y una transferencia de conocimiento capaz de acelerar la innovación sostenible.
El Observatorio Textil y Moda presentó en el Museo Textil de Ontiyente el Catálogo de Buenas Prácticas en el Sector Textil y Moda 2026, una publicación que reúne retos regulatorios y experiencias empresariales vinculadas a la transformación sostenible del sector. La Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología (UDIT) participó en la jornada a través de María Tamames Sobrino, investigadora y coordinadora de la Cátedra Tendam Sustainability Lab, quien formó parte de la mesa redonda ’De los retos a las soluciones‘, moderada por Salomé Beneyto Calabuig, junto a Jesús Ferre Aracil, Begoña García y Román, de Albero i Sempere.
El diálogo permitió abordar algunos de los principales desafíos que afronta actualmente la industria: cómo convertir la sostenibilidad y el impacto en atributos capaces de aportar valor y competitividad al producto, cómo afrontar la aceleración tecnológica y regulatoria y cómo comprender mejor el comportamiento del consumidor para orientar la innovación. Pero la conversación puso también sobre la mesa una cuestión especialmente relevante para la universidad: qué espera hoy la industria del ámbito académico y de la investigación.
En este nuevo escenario, las empresas necesitan algo más que generación de conocimiento. Demandarán cada vez más capacidad para interpretar problemas complejos, trabajar con datos, traducir la regulación y la investigación en herramientas aplicables y desarrollar profesionales con una visión transversal, capaces de integrar criterios de impacto en la toma de decisiones empresariales y trabajar en la intersección entre estrategia, creatividad y transformación tecnológica. El propio Catálogo identifica estos perfiles híbridos como un factor estratégico para la competitividad y reconoce a universidades y centros de investigación como agentes capaces de traducir los cambios regulatorios y los avances del conocimiento en soluciones aplicables al tejido empresarial. También destaca los modelos de innovación abierta como una vía para acelerar la transferencia y la cocreación entre investigadores, industria, administraciones y sociedad.
Esta expectativa obliga también a repensar el modelo de relación universidad–empresa. El reto no consiste únicamente en transferir resultados una vez finalizada la investigación, sino en desdibujar progresivamente los límites entre ambos ecosistemas: identificar conjuntamente problemas, incorporar conocimiento empresarial a las preguntas de investigación, experimentar en contextos reales y generar evidencias que puedan convertirse en decisiones. La divergencia entre los tiempos, capacidades y perspectivas de universidad e industria puede convertirse así en una oportunidad para encontrar nuevas soluciones, siempre que exista voluntad y capacidad de innovación por ambas partes.
Un ejemplo de esta orientación es el caso de PlaceTex, desarrollado junto a Tendam en el marco de la Cátedra Tendam Sustainability Lab. Un estudio donde la investigación sobre comercio electrónico y omnicanalidad ha permitido incorporar variables que trascienden la producción de la prenda, como la movilidad del consumidor, la localización de las tiendas o la gestión de las devoluciones y transformar datos sobre comportamiento real en conocimiento útil para decisiones logísticas y de descarbonización. El estudio muestra que la capilaridad de la red omnicanal puede cambiar significativamente el impacto ambiental y plantea una nueva lectura de la tienda física como nodo de proximidad para la recogida, devolución y gestión de inventario.
La participación refuerza una línea de trabajo en la que investigación, formación y transferencia dejan de entenderse como funciones separadas. En un sector sometido a una profunda transformación, la expectativa hacia la universidad es cada vez más clara: no solo producir conocimiento, sino contribuir a convertirlo en capacidades, talento y soluciones que la industria pueda aplicar para afrontar problemas reales.
El Catálogo de Buenas Prácticas 2026 puede consultarse íntegramente aquí.
